Por Mi Feliz Cumpleaños

Por mi feliz cumpleaños.
Desde el venturoso jardín dormido, las orquídeas manaban su olor dulzón y embriagador con la fina llovizna que como agujas habían caído en el tragaluz de la antigua despensa, dando así alegría a las tierras secas en la estación de estío, haciéndolas aún más hermosas.
En aquel variopinto lugar de la hacienda, se empezaban a celebrar las llamadas canturías de repentismo.
Don Juan, el amo era aficionado a las canturias, trasmitiéndola a su hija que también había salido muy aficionada , con un oído finísimo para interpretarlas a la vez que el repentista las cantaba. A María de las Mercedes, por su condición social , le estaba prohibido el canto por su adinerada familia.
El repentista cantó:

Un ciego quisiera ver
la pureza de aquel alma
trenzada como una palma
por las manos de mujer.
De sus labios ser querer
y de su cuerpo el villano
Cuando la luna sea arcano
te esperaré en el bohío
para sacarte ese frío
en mi cobrizo color,
le cantaba el versador
junto a la vega del río.

No le tembló ni la voz delante de su madre que las consideraba la incultas para una virgen señorita. cantando de esta forma:

Rumban-chiqui
Rumban vera
Ven conmigo matancera
donde la nobleza brilla
tú seras la maravilla
y yo la luz de la seda.

El mensaje esa claro y contundente, se verían en  luna llena para comenzar el ritual del cortejo, y al abrir el abanico sobre el pecho le dijo que si, segura de que nadie vería su gesto.
El día del encuentrofue  tan anodino como los anteriores,  despidió a sus padres con un beso y simulando una jaquecase postró en la cama de su habitación hasta que las luces poco a poco se fueron apagando.
Se vistíó de negro para  evitar ser el objetivo de miradas indiscretas y se dejó caer como una gata en un piso húmedo, deslizante.
Rodolfo se ganaba la vida de cantante, era un bohemio con la hermosa espalda tatuada ,cuando descubrió, mientras acariciaba su espalda, su nombre María de las Mercedes, la matancera. Después le sacó el camisón de seda. sin el decoro y el honor que a si familia le debía.

Al tacto de aquella piel cobriza, sus fueras se tornaban por momentos quebradizas, hasta que un calor de color rojo de finos hilos iba cubriendo el tapiz de la colcha del bohío.
Dulce como el almíbar se desperdigaba entre sus columnas de blanco alabastro.
El beso fue infinito de placeres y nuevas sensaciones, Los versos corrían atropellados a su mente a la espera de pluma y tintero.
Rea era de sus placeres
en una noche de luna
que la llevó la fortuna
a conocer tus quereres.
Del mago sabio que eres
en los placeres mundanos.
Dando razón los arcanos
que una rosa floreció
Cuando Rodolfo encendió
el placer que dan sus manos.

Amaneció en su habitación después de cometer aquella locura que me dejaría enamorada de aquellos espasmos que hechizaban la piel y de los cuales tan prendada quedó la musa.

 

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