Por El Sendero

Rodeada por tus brazos, el estrecho y angosto sendero rodeado de pinares nos llevaba al riachuelo camino de la mar.
Al mirarme a los ojos, estos me delataron en un profundo y agónico deseo. Tan ancestral como la misma luna que empezaba a asomar por el poniente.
El sonido del agua chocando contra las piedras se rumoreaba cerca, muy cerca de donde nuestros cuerpos yacían sobre las briznas de la verde hierva,
Pasión desenfrenada
entre mi cuerpo ardoroso
desde tu placer ansioso
a mi montura alocada
La luna llega callada
cubriéndonos la estela.
Mientras la musa la cela
pues el amante afligido
tiene en la luna su nido
y de su mente es candela.
Dejaba que mi cuerpo ardiera de un vivo fuego que me hacia calenturienta el alma.
Me giré a su costado buscando mis bragitas con liguero negro, cuando con la yema de los dedos rosaba de nuevo la rosa florecida en aquella madrugada, era invitada una vez más a las concupiscencia de mis propios caprichos.
Un amanecer pincelado en tonos de rojos nos devolvía a la realidad.

 

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