En Diez Pétalos De Rosa ( Cuba y Canarias)

Eneida Sosa, Camagüey ( Cuba )

LLEVA ENEIDA EN EL OJAL
LA MUSA QUE PRIMOROSA
PARECE UNA MARIPOSA
ENTRE FLORES DE UN ROSAL
TODO RESULTA ESPECIAL
LA DECIMA PRESUROSA
EL AROMA QUE REBOZA
EL JARDIN ESTA CONTENTO
Y HA ESCRITO SU SENTIMIENTO
EN DIEZ PETALOS DE ROSA…

Nieves Clemente

Entre flores de un rosal
la musa que primorosa
en diez pétalos de rosa
lleva Eneida en el ojal.
Pura en agua de cristal
la dama de la tonada.
Cuando glosa enamorada
la décima campesina
me cura cualquier espina
de mi alma desangrada.

Dejándose Querer ( Desde Canarias y Colombia)

Nieves Clemente

Ven esta noche a mi cama
pa´que aprendas a querer
en mis ansias de mujer
cuando la llama se inflama.
deja que mi boca lama
tu cuerpo lleno de sed.
Y entonces sabrá usted
de caricias prohibidas
de lujurias consentidas
haciéndome esta merced.

 

Alfonso Enrrique Petro Ceballos

Marcas un precedente
En la Décima espinela
Es tu cuerpo cual candela
Que se prende de repente
Tu forraje llama ardiente
Quisiera poder quitar
Saborearte al desnudar
Tu piel suave y rosada
Quiero te.sientas amada
Y tu sueño despertar

Abierta De Corazón

Abierta de corazón
en la pluma llevo el pecho
pá luchar por el derecho
de clavar un aguijón.
No quiero pedir perdón
en este mundo traidor
que calla al compositor
su derecho en libertad
pá cantar por la igualdad
que es mandato del Señor.

Recolectando Manzanas

El paisaje de aquella hermosa pradera tapizada de manzaneros a punto de la recolección, con aquel cielo azul de hermosos plumachos blancos,  en aquella madrugada fresca, era una postal de revista.
Hasta que los temporeros con su llegada rompieron el silencio recordándome por qué nos encontrábamos debajo del viejo y frondoso manzano, que situado junto al  riachuelo que  permitiría refrescarnos a lo largo de una jornada sudorosa donde comenzaba la recolección,
Mientras las primeras horas del amanecer  iban avanzando la jornada se dulcificaba con las conversaciones de los forasteros.
Antonio era el más chistoso con respecto al resto, de piel aceitunada y anchos hombros, Un hombre cuyas ideas liberales asombraban al resto pero que yo compartía con él.
En la siguiente jornada,  me coloqué en su cuadrilla. Así convenimos irnos a bañar, después de acabada la tarea, a la cascada del riachuelo que se encontraba en los límites de la finca. propiedad de mis ancianos padres.
Por la comisura de sus carnosos labios el líquido de una manzana, como una hebra de seda, rodaba hacia la barbilla y de está al cuello cuando me lo proponía.
-Cuando se marchite el sol, le contesté.y el asintió con la cabeza.
Lo esperaba en el agua desnuda de cuerpo y alma, cuando lo vi aparecer por el angosto camino.
Yo flotaba dejando ver todos mis encantos cuando él con premura se sacaba aquel corto calzón, camisilla blanca y alpargatas.
Engarzados uno dentro del otro, las estelas de estrellas fueron pasando entre aquel cuerpo viril que me poseía,  convirtiéndome en uh hada del bosque.
Aquella barita mágica del cuento, experta en los deseos,  se contoneaba por todo mi ser, estremeciéndolo de nuevas sensaciones sexuales.
Un fetichismo desconocido hasta entonces me provocaba un tormento a la locura.
Sus grandes ojos hervían como si estuviese poseído por el diablo, el mismo Lucifer me acariciaba.
Al día siguiente no volvió.

Yo Quiero Vivir….

Yo quiero vivir pecando
entre un vaso de aguardiente
con el tintero presente
cuando me estén fustigando.
Yo quiero vivir cantando
y morir por el derecho.
Que pá todos haya techo
y la luna campanera
bendiga el trigo en la era
con la musa de mi pecho.

En La Orilla

Al calor sofocante de la calurosa noche, en la orilla,  con la presilla blanca de espuma, el mar jugaba a lamerme los pies descansos sobre una arena blanca que aún conservaba  los cálidos rayos del sol del día que iba muriendo en la linea del horizonte con sus plumachos naranjos y amarillos, mientras una tímida luna hacía su aparición estelar en la bóveda del cielo adornada por un coro de estrellas.
Aquel aire  te provocaba el deseo de bailar, contoneando las caderas y moviendo desde los tobillos a la última fibra de mi cuerpo ardoroso, ávido de placeres.
Me sentía flotar en una libertad mental, en aquel paraíso que la madre naturaleza me brindaba.
De un suave empujón llegó a mi, un hombre moreno que seguía mi danza como si fuera un ritual de fecundidad.
Nuestros muslos se frotaban, mientras nuestros labios se prodigaban suaves caricias.
Las olas bañaban nuestros cuerpos mientras el deseo culminaba en un placer que se repetía en lo más profundo de mi cavidad cuando su arma viril me hechizaba.

Es Tu Cuerpo

Es tu cuerpo, el sol naciente
de mi gloría y mi alegría
cuando comenzando el día
sabio me besa en la frente.
Cuando le escucho un detente
de mis manos primorosas.
Abriendo como las rosas
entre sus columnas blancas
sintiendo como destrancas
las flores más olorosas.

Al Final Del Verano

Al final del verano en aquellas tardes púrpuras, cuando el sol se ponía y ya la luna se presentía me dedicaba a una de mis pasiones favoritas, la pintura.
Llegada la hora de la cosecha se convertían en un bonito cuadro de paisajes para mis coloridos pinceles. Los aldeanos polvorientos de la agotadora jornada me proporcionaban un sin fin de rostros anónimos.
Llegada la hora de la cosecha se convertían en un pintoresco cuadro de paisajes para mis coloridos pinceles. Los aldeanos polvorientos de la agotadora jornada me proporcionaban un sin fin de rostros anónimos.
En una de aquellas tardes un desconocido muchacho se paró ante  mis carboncillos del boceto  .
-Te pago por posar para mí  contesté a su mirada, dándole mi dirección a cualquier hora del día o de la noche esbozando una sonrisa pícara.
Cuando llamaron a la puerta ya no lo esperaba, pero allí estaba plantado ante mí como una Dios griego.
Entre aquel olor a pinturas en un diván lo coloqué desnudo, su cuerpo perfecto, sus rizos en el pelo, sus inmensos ojos verdes. En el caballete, mi mano cada vez más temblorosa dibujaba las diferentes posturas en las que su cuerpo posaba.
Me acerqué a él y lo empecé a acariciar mientras nuestros cuerpos se unían con un caudal de sensaciones que emergían de mi musa.
En el viejo y mudo sofá las caricias se hacían más profusas. hasta que le derramé mi copa de champán por el cuerpo comenzando a lamer. Cuando me encontré en el pozo de su ombligo me dispuse a cabalgarlo.
En los espejos del techo del estudio la escena se hacía irreal, y una y otra vez volvíamos a repetir las diferentes escenas hasta que la luz madrugadora del alba dio por finalizado el encuentro.
– Al exponer la exposición en una de las galerías de moda, los visitantes quedaron gratamente sorprendidos por las escenas eróticas de mis cuadros.

DESPIERTA

Despierta mi bien dormido
entre mis flores del lecho
la fragancia que en el pecho
lleva mi pecho escondido.
Al escuchar tu latido
mi sentir se va calmando.
en tus versos voy andando
en bella cabalgadura
agarrada a tu cintura
la potra va galopando.