El Pajero

Llamé a la puerta de la imaginación de aquel viejo pajero, en la asomada de aquel mar del norte donde el vendaval y la bravìa mar azotaban el acantilado.
La llovizna impregnaba de musgos las paredes de piedras como todos los inviernos de aquel noroeste cuyas corrientes llevaban a las Américas.
Me llamó mucho la atención aquel clavel de aire que dependía del marco de la puerta del habitáculo.Ese pajero tenía su historia.
Aún se conspiraba con aquella leyenda de los aldeanos,
El clavel de aire era una señal amorosa de la indiana Doña Carmen. Nuestra protagonista había conocido el amor con un cubano allá en las vegas de tabaco, y no se conformaba con menos, además era una mujer con caudales de fortuna.
Se comentaba sus preferencias con hombres experimentados.
Acallando todos sus temores con el diablo, era una solterona de pensamiento liberal, las que tenían que tener cuidados con sus maridos eran las otras, y ella venía de las corrientes revolucionarias de Cuba. Era una mujer libre.
Doña Carmen, aquella noche le mandó recado con su mozo a Julián que le colgaría el clavel de aire en la puerta,para que estuviese atento a la hora.
A este le brillaban los ojos como dos tizones negros, cuando fuemon al encuentro despertando corazones. La locura por razones y  la pasión por juramento que debajo de las tejas a las ansias  cortejan.
La famosa doña Carmenque  tenía fama de santera, querìa que Julián la quisiera de noche y a todas horas.
Agazapado, esperando la señal soñaba. don carnaval con su pluma de maestro quería arrebatarle el concierto de sus espasmos mientras  les marcaba el compás. Se acariciaron y besaron hasta la estenuación , mientras se despojaban de sus ropas, y sus cuerpos se acoplaron y agitaron en aquel viejo pajero.

 

La imagen puede contener: una persona, de pie y exterior

 

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