Dueña Soy

Dueña soy de mi conejo
¡¡dulcito”” que agazapado
cuando por ti acariciado
se va contigo al festejo.
Bebiendo aquel ron añejo
el conejo estaba quieto.
Más perdido ya el respeto
imploraba sin decoro
por piedad que no demoro
en ser presa en vericueto.

 

 

 

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