Décima Espinela

Paseaban Las Golondrinas

Paseaban Las Golondrinas

Paseaban las golondrinas ante aquel jardín florido donde murmura el oído nuestro amor por las esquinas. Por las cartas adivinas amores de sangre roja. Cuando se caiga la oja partirá lejos de aquí olvidándose de mi cuando la lluvia nos moja.

El Día Que Yo  Me Muera

El Día Que Yo Me Muera

El día que yo me muera a mi tumba pongan flores que sean bellos colores colores de mi bandera. Estaré a la espera de una isa o una folía una polca que vendría cruzando la mar azul una décima en baúl, ¡que preciosa madre mía !.  

Siendo Bruja

Siendo Bruja

Siendo bruja de abolengo quemada en siglos pasados llevo a mis antepasados y con ellos me entretengo. En la pluma yo los tengo pa´hilvanar pensamiento. yo con esto me contento criticando al poderoso yo con esto soy dichoso aunque me cueste un lamento.

Dame El Néctar

Dame El Néctar

Dame el néctar de tus labios amado de mi despecho como lo llevo en el pecho entre los besos más sabios. Despertadme mis agrabios rabiosos de fantasía. Así mi cuerpo ardería como la pura candela aquella que deja estela y que a mi cama vendría.

Servidora

Servidora

Servidora de mi pluma al servicio de la musa la que la pobreza acusa con el mugre de la bruma. Cada verso, cada suma, cada suspiro del aire. El capital, don desaire , mata al pobre campesino emigrante de camino sin más luna que el socaire.

Yo Publico

Yo Publico

Yo publico con libertad del feminismo imperante lo expreso con este cante hija soy de la realidad. Y en esta universidad de ser agua de molino, voy versando mi destino sin perder conocimiento entre risas y lamento y una copa de buen vino.

Una Decimista

Una Decimista

Una decimista puta sin decoro, y con dinero agitaba el monedero dirigiendo la batuta. Ella por mujer astuta se compraba los placeres. De látigo en sus enseres en la carne deja huella con la caricia más bella que prodigan los quereres.

Son Acordes

Son Acordes

Son acordes de vaivenes en mi jaca sus placeres cuando brindo mis quereres y en la tempestad tu vienes. pues en mis ansias tu tienes la punta de mis plumillas. De mi cinturón de hebillas aprendido en otra tierra en la vega de la sierra y traído de la Antillas.

Liberada

Liberada

Liberada de tu historia locuras desenfrenadas en las noches alocadas te traía a mi memoria. Aquella voz de oratoria que llama la musa en grito. Acudía con su rito entre sábanas de fuego pidiéndole sólo un ruego que se convierta en un mito.