Décima Espinela

No Estoy

No Estoy

No estoy viva ni estoy muerta  ni soltera ni casada  soy la madre abandonada sin patrimonio de huerta. Soy la que toca en la puerta  doy trabajo por techumbre. pero mi mugre a la lumbre a los señores asusta mientras me sacan la fusta ¡¡honda la de mi quejumbre.¡¡

Sin Recursos

Sin Recursos

Nieves Clemente, autora Sin recursos la pobreza a la infancia la margina la niña vende vagina  mancillando su pureza. Es el hambre su flaqueza por calle lleva mi escuela. Soy la nieta de la abuela cadena por la miseria soy la muñeca de feria sin alpargatas de suela.

Si Me Faltara

Si Me Faltara

Si me faltara la musa  en un mundo dislocado si tu pluma está a mi lado mi corazón en la blusa.  La décima que profusa es libertad de bandera. Ay mi pluma si pudiera convertida en sangre roja que a la sociedad sonroja si pisotean la bella era.

¡Grita!

¡Grita!

¡¡¡Grita ¡¡ la garganta mía no pierdas el desaliento  muestra la paz, el contento que por mis venas corría.  Muestra en la piel la grafía de un tatuaje de valiente. Entre tu pueblo presente la espinela es aplaudida condenando aquella herida… ¡¡¡maldita piedra en la frente¡¡

Soy La Abuela

Soy La Abuela

Soy la abuela de la escuela que en la calle de la vida la escuela será la herida  donde llene la cazuela.  Muy pronto parí la duela es la hija del abandono. Por portales la pregono al putero adinerado el que viste de morado y es el púlpito su trono.

No Me Detenga

No Me Detenga

No me detenga el momento, reloj no marques las horas pues sufro por las demoras de caricias y lamento. En mi boca un juramento ante tu cuerpo desnudo. Que me niegues el saludo si alguna vez te ofendiera que en mi muerte no te viera ni llorar sin estar mudo.

Me Paren

Me Paren

Me paren para ser criada  moralistas caprichosos  de sus fortunas celosos con piedad enmascarada. Grito ahogado en madrugada de la pobre piel de cobre. No hay caridad con que obre el hijo del señorito ahora repite el rito echando el dinero al sobre.

Siendo Yo

Siendo Yo

    Siendo yo una pecadora  de vicios encaprichada  retozaba en tu almohada con un fuego que devora. Al amanecer la aurora  de espelma voy recubierta. entre la columna abierta flamaba el cirio encendido entre mi labio prendido por ser la mujer liberta.