Aprendiendo a Remar

 

En el pequeño bote de madera pintado de verde y blanco, cuyo dueño le había puesto por nombre ” La Milagrosa “, me encontraba bajo un sol tórrido aprendiendo a remar ´con aquellos pesados remos que Miguel, sentado en el tablón de detrás intentaba guiarme para no nadar en círculos.
Con aquel recortado bikini de flores que tanto me gustaba.
Las olas jugaban a arrullarnos en aquel bamboleo incesante contra las tablas de madera y el salitre recubría como una concha anacarada el bello de nuestros cuerpos.
Miguel era un hombre de mar, curtido por el oleaje que me estaba acariciando la columna vertebral. Mientras me recorría la espalda, me sacaba los nudos al sujetador y  las braguitas.
En el medio de la costa, despojados de las ropas, nos tiramos al agua, los pechos me estallaban por el frío, Los pezones desafiaban a la gravedad mientras provocaban sus ansías más carnales que atravesaban el parnaso de mis vicios.

 

2 Respuestas

  1. José Granado
    José Granado 24 enero, 2018 at 5:46 pm | | Reply

    Excelente, por favor escriba los siguientes capítulos.

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