Bajo Un Almendro

Las flores del almendro como perlas anacaradas caían sobre dos cuerpos sudorosos en medio de la verde campiña, jugando con el viento se pegaban a nuestras pieles como si de lentejuelas se tratase.
De lentejuelas era el traje que me había puesto para la cena que el señor embajador ofrecía en su casa.
De aspecto gentil, nos íbamos presentando a la entrada de la escalinata de mármol que conducía al interior de la embajada.Nos recibía con una copa de champán francés que amablemente le agradecí. mientras se me mojaba la ropa ínt Julian poseía un magnetismo de hechicero para las mujeres cargadas de hormonas femeninas, no había duda que era el macho de la camada …..
Nos desnudamos con la mirada mientras la velada transcurría bailando un tango que se convirtió en el cómplice de la sita.
Donde en mi jardín luzca nevado y acabe la fiesta, señora, me dijo, haciendo temblar mi cuerpo de gozo.`
En una de las filigranas de aquel tango de arrabal le contesté con una mirada candente por el deseo que lo buscaría.
Mientras esperaba apoyada al tronco del viejo árbol de almendro, las lentejuelas negras se juntaban con los pétalos en un conjunto armonioso.
Julián desnudo me acariciaba la espalda llegando a mis glúteos, abriéndome de piernas, los espasmos se iban sucediendo en cadenas encrucijadas, unos con los otros.
Las lecheras bajaban de los campos por el camino real cuando amaneció el día de aquel 5 de Agosto.

 

 

2 Respuestas

  1. Mojo Picón — La Espinela de Espinel

    […] Bajo Un Almendro […]

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